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Retrato generado para Alan Turing: la máquina que primero existió en un papel

Perfil · 1936 · Cambridge

Alan Turing: la máquina que primero existió en un papel

En 1936, con 24 años, describió en un artículo teórico un dispositivo que no existía. Casi noventa años después, todo computador del mundo funciona según ese principio.

Valeria Osorio

22 de enero de 2026 · 9 min de lectura

Un artículo de 36 páginas

Empieza con un problema de lógica que solo le importaba a un puñado de matemáticos. En 1936, un estudiante de posgrado de Cambridge llamado Alan Turing publicó On Computable Numbers, with an Application to the Entscheidungsproblem. Respondía una pregunta planteada por David Hilbert: ¿existe un procedimiento mecánico que decida si cualquier enunciado matemático es demostrable?

La respuesta de Turing fue que no. Pero lo importante fue cómo llegó a ella. Para hablar de un procedimiento mecánico tuvo que definir con precisión qué es una máquina que calcula, y para eso inventó una: una cinta infinita, un cabezal que lee y escribe símbolos, un conjunto finito de reglas. Nunca la construyó. No hacía falta. Ese objeto imaginario, que hoy llamamos máquina de Turing, definió de una vez lo que un computador puede y no puede hacer.

Turing había nacido en Londres en 1912. Estudió en Sherborne y después en el King's College de Cambridge, donde fue elegido fellow a los 22 años. Tras el artículo de 1936 se doctoró en Princeton bajo la dirección de Alonzo Church.

Bletchley Park

En 1939 volvió a Inglaterra y entró a la Government Code and Cypher School, instalada en una casona de Buckinghamshire llamada Bletchley Park. El problema era Enigma, la máquina de cifrado de las fuerzas armadas alemanas, cuyo ajuste cambiaba cada día.

Turing trabajó sobre una vía desarrollada antes por criptógrafos polacos y diseñó, con Gordon Welchman, la Bombe: un dispositivo electromecánico que descartaba en paralelo millones de configuraciones imposibles, apoyándose en fragmentos de texto que probablemente aparecerían en los mensajes. Dirigió además la sección Hut 8, encargada del tráfico naval alemán, el más difícil y el más urgente por la guerra en el Atlántico.

El impacto exacto es objeto de estimaciones historiográficas, pero existe consenso entre historiadores en que el descifrado sistemático acortó la guerra de manera significativa. Todo eso permaneció clasificado durante décadas. Turing recibió la Orden del Imperio Británico en 1946 sin que se pudiera explicar públicamente por qué.

Después de la guerra

En el National Physical Laboratory diseñó en 1945 el ACE, uno de los primeros proyectos detallados de computador con programa almacenado. Después pasó a Manchester, donde trabajó sobre una de las primeras máquinas operativas del mundo.

En 1950 publicó en la revista Mind el artículo Computing Machinery and Intelligence, donde propuso reemplazar la pregunta de si una máquina puede pensar por una prueba conversacional práctica: el juego de imitación, hoy conocido como test de Turing. Es probablemente el texto fundacional de la inteligencia artificial como campo.

Su último giro fue biológico. En 1952 publicó The Chemical Basis of Morphogenesis, un modelo matemático de cómo sustancias que reaccionan y se difunden pueden generar espontáneamente patrones: manchas, franjas, estructuras. Fue ignorado en su momento y hoy es referencia estándar en biología del desarrollo. Ese mismo año fue elegido miembro de la Royal Society.

La condena

En 1952 Turing fue procesado por su homosexualidad, entonces delito en el Reino Unido. Aceptó un tratamiento hormonal para evitar la cárcel. Perdió su habilitación de seguridad y con ella el acceso al trabajo criptográfico. Murió en Wilmslow en junio de 1954, a los 41 años; la investigación oficial concluyó envenenamiento por cianuro.

El Estado británico tardó mucho en responder. En 2009 el gobierno emitió una disculpa pública formal. En 2013 recibió un indulto real. En 2017 entró en vigor una ley que extendió la anulación de condenas a miles de hombres procesados bajo la misma legislación; se la conoce como Ley Turing. Desde 2021 su retrato aparece en el billete británico de cincuenta libras.

La cinta infinita

Hay algo exacto en que el legado central de Turing sea una máquina que nunca se construyó. El aparato que definió la computación moderna era una idea sobre un papel: una cinta, un cabezal, unas reglas. Todo lo demás, incluido el dispositivo desde el que se lee este texto, es una implementación parcial y finita de aquel dibujo de 1936.

La computación no nació en un taller sino en un renglón de lógica que negaba una respuesta.

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Sobre las fuentes: Elaborado con base en los artículos originales de Turing (Proceedings of the London Mathematical Society, 1936; Mind, 1950; Philosophical Transactions of the Royal Society, 1952), archivos desclasificados de Bletchley Park y comunicados oficiales del gobierno británico de 2009, 2013 y 2017.

Firma

Valeria Osorio

Jefa de redacción

Especialista en semblanzas largas. Su método: tres entrevistas, dos archivos y una caminata por el lugar de los hechos.

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