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Retrato generado para Álvaro Mutis: quince meses en Lecumberri y un marinero que no llega a ninguna parte

Perfil · 1986 · Ciudad de Mexico

Álvaro Mutis: quince meses en Lecumberri y un marinero que no llega a ninguna parte

Se fue de Colombia debiendo explicaciones, terminó preso en la cárcel más dura de México y salió de allí con un libro. Alrededor de Maqroll el Gaviero construyó después una de las obras más raras de la literatura en español.

Andrés Mejía

7 de julio de 2026 · 9 min de lectura

El hombre que se fue

En 1956 Álvaro Mutis salió de Colombia rumbo a México con un problema encima. Trabajaba en relaciones públicas de una compañía petrolera y había dispuesto de fondos de la empresa para fines que no eran los previstos, entre ellos ayudas a amigos y a proyectos culturales. La empresa lo denunció y él se fue.

México pidió su extradición y Mutis terminó en la penitenciaría de Lecumberri, donde pasó cerca de quince meses entre 1959 y 1961. De esa experiencia salió el Diario de Lecumberri, un libro breve y seco sobre el encierro que no se parece a nada más de su obra.

Es un comienzo poco literario para una carrera literaria, y Mutis nunca lo escondió. Habló del asunto en público durante décadas, sin dramatismo.

Coello

Antes de todo eso hubo dos infancias. La primera en Bruselas, donde su padre fue diplomático y donde el niño estudió en francés. La segunda en la finca familiar de Coello, en el Tolima, adonde volvía en vacaciones cruzando el Atlántico en barco.

Esos dos elementos, la tierra caliente y el viaje en barco, se quedaron. El mundo de Mutis es siempre húmedo: ríos de aguas turbias, calderas de ingenios, socavones inundados, puertos de mala muerte, la selva pudriendo lo que se le acerque. Nunca escribió sobre Bogotá.

Nació en Bogotá en 1923 y no terminó el bachillerato. Trabajó en radio, en publicidad y en aerolíneas, y después, durante muchos años en México, vendiendo series de televisión para estudios de Hollywood en toda América Latina. Escribía en aviones y en hoteles.

Maqroll

Maqroll el Gaviero apareció primero en sus poemas, en libros como Los elementos del desastre, y durante décadas fue solo eso: una voz, un nombre, un personaje sin biografía que hablaba desde hospitales de ultramar y desde barcos varados.

Recién en 1986, con La Nieve del Almirante, Mutis lo pasó a la novela. Después vinieron Ilona llega con la lluvia, Un bel morir, La última escala del Tramp Steamer, Amirbar, Abdul Bashur soñador de navíos y Tríptico de mar y tierra. El conjunto se conoce como las Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero.

Todas las novelas tienen la misma estructura y el mismo final. Maqroll emprende un negocio, remontar un río, explotar una mina, contrabandear algo, y el negocio fracasa. No hay aprendizaje ni redención. Se pierde, se pierde dinero, a veces muere gente, y Maqroll sigue al puerto siguiente.

Esa repetición deliberada es el punto. Mutis escribió siete novelas para sostener una sola idea: que las empresas humanas están destinadas al fracaso y que la única dignidad posible consiste en emprenderlas de todos modos, con buenos modales y buena comida.

El amigo de García Márquez

La amistad con Gabriel García Márquez duró más de medio siglo y empezó en Bogotá, cuando ninguno de los dos era nadie. Fue Mutis quien le puso en las manos Pedro Páramo, de Juan Rulfo, en México. Los dos escritores hablaron con frecuencia de esa amistad en público.

Mutis se declaraba monárquico y legitimista, decía que todo se había arruinado con la caída de Bizancio y que la modernidad le parecía un error administrativo. Lo decía en serio a medias, y ese humor de conservador imposible es inseparable de su prosa.

Los premios y el final

El reconocimiento llegó tarde y completo. Premio Xavier Villaurrutia en México, Premio Príncipe de Asturias de las Letras y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1997, Premio Cervantes en 2001. Murió en Ciudad de México en 2013, a los 90 años, después de casi seis décadas viviendo allí.

Queda una obra que casi nadie ha imitado con éxito, porque su materia prima no es el estilo sino una manera de mirar. Los personajes de Mutis saben desde el primer capítulo que el negocio va a salir mal. Lo intentan igual, con cuidado por los detalles y sin quejarse. En un continente literario lleno de destinos grandiosos, eso resultó ser lo más parecido a un héroe.

Escribió siete novelas para sostener una sola idea: que las empresas humanas fracasan y que hay que emprenderlas igual.

El Perfil

Temas

  • literatura
  • poesia
  • novela
  • exilio

Sobre las fuentes: Basado en la obra publicada de Mutis, en las actas de la Fundación Princesa de Asturias y del Premio Cervantes y en entrevistas y semblanzas aparecidas en prensa cultural iberoamericana.

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Andrés Mejía

Reportero de perfiles

Retrata a quienes trabajan lejos del micrófono: técnicos, archivistas, ingenieras de turno de noche.

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