Antonio Nariño, cronología de un hombre que imprimió un folleto
En 1793 tradujo del francés los Derechos del Hombre y los imprimió en su casa de Santafé. Pasó los treinta años siguientes entrando y saliendo de cárceles en dos continentes por culpa de esas pocas páginas.
La prensa de la casa
La Imprenta Patriótica funcionaba en una casa particular de Santafé de Bogotá, propiedad de un hombre rico de 28 años que además era tesorero de las rentas de diezmos y tenía la mejor biblioteca privada de la ciudad. En esa casa se reunía una tertulia, El Santuario, donde se leía lo que llegaba de Europa.
A finales de 1793, Antonio Nariño tradujo del francés la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la imprimió. La tirada fue pequeña, de unas pocas decenas de ejemplares, y él mismo destruyó la mayor parte casi enseguida al calcular el tamaño del problema. No sirvió de nada: unos pocos circularon y la investigación arrancó.
Lo que sigue es la cronología de las consecuencias.
1765 a 1793: el hombre bien situado
Nariño nació en Santafé en 1765, en una familia acomodada de la burocracia colonial. Fue alcalde y tesorero, comerciante, coleccionista de libros prohibidos y anfitrión de la tertulia más ilustrada del virreinato. Nada en su posición lo empujaba a la conspiración: tenía todo lo que el régimen podía dar.
1794: el proceso
Detenido, con los bienes confiscados y la biblioteca rematada, fue condenado a diez años de presidio en África y al destierro perpetuo de América. Lo embarcaron rumbo a Cádiz.
1795 a 1797: la fuga
Se escapó estando en España y se movió por Madrid, París y Londres, donde buscó apoyos para un proyecto de independencia americana. No consiguió gran cosa. Regresó clandestinamente al virreinato en 1797, fue descubierto y volvió a la cárcel, esta vez en Santafé, con largos periodos de reclusión y quebrantos de salud.
1811: La Bagatela
Tras el 20 de julio de 1810 quedó en el centro de la política de la Nueva Granada. Fundó el periódico La Bagatela, un semanario mordaz desde el que atacó la lentitud del gobierno y defendió una república centralista frente al federalismo de las Provincias Unidas. La presión de ese papel impreso lo llevó a la presidencia del Estado de Cundinamarca.
La disputa entre centralistas y federalistas derivó en guerra civil entre patriotas, con Camilo Torres al otro lado. Es el episodio que la historiografía llamó después la Patria Boba, y Nariño fue protagonista de las dos mitades: el proyecto y el desastre.
1813 a 1821: la campaña del sur y Cádiz
Salió a comandar la Campaña del Sur contra las tropas realistas. Tuvo victorias iniciales y terminó capturado en 1814 en la zona de Pasto. Lo enviaron preso a España, donde permaneció encerrado en Cádiz hasta comienzos de la década siguiente.
Regresó en 1821, ya con la independencia encaminada, y le correspondió instalar el Congreso de Cúcuta, del que fue presidente, y ejercer brevemente la vicepresidencia de la República de Colombia.
1823: Villa de Leyva
Sus últimos años fueron de enfermedad, deudas y ataques políticos. Se defendió públicamente de las acusaciones ante el Senado y se retiró a Villa de Leyva, donde murió en diciembre de 1823. Su casa allí es hoy museo.
El saldo
El itinerario de Nariño se cuenta muchas veces como una desgracia personal: el precursor que nunca gobernó de verdad, que perdió las guerras que dirigió y que murió arruinado. Todo eso es cierto.
También es cierto lo otro. Un funcionario colonial con carrera hecha decidió una noche imprimir un texto de diecisiete artículos que él sabía que le iba a costar todo, y en efecto le costó todo. La independencia tuvo generales, financistas y diplomáticos. Tuvo un solo impresor que se jugó la vida por el contenido de sus propias páginas.
“Un funcionario con carrera hecha imprimió diecisiete artículos que sabía que le iban a costar todo.”
Línea de vida
Traduce e imprime en su casa de Santafe la Declaracion de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
Es procesado, pierde sus bienes y su biblioteca y es condenado a presidio en Africa.
Se fuga en España y viaja por Madrid, Paris y Londres buscando apoyo para la independencia americana.
Regresa clandestinamente al virreinato, es descubierto y vuelve a prision en Santafe.
Funda el periodico La Bagatela y asume la presidencia del Estado de Cundinamarca.
Es capturado en el sur durante la campana contra los realistas y enviado preso a Cadiz.
Vuelve al pais, instala el Congreso de Cucuta y ejerce brevemente la vicepresidencia.
Muere en Villa de Leyva, enfermo y endeudado, tras defenderse publicamente ante el Senado.
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Verifica cada fecha antes de que llegue al lector. Su regla es que ninguna vida se resume en una cifra.
